El bueno de Doria se hizo un buen lío en la entrevista que mantuvimos con él hace unos días en esta página y pasó por alto su etapa en el Sporting como segundo entrenador allá por 1995. Aprovechando tan peculiar lapsus –ya subsanado por él mismo y corregido–, vamos a recordar hoy a su compañero de banquillo en aquel breve pero intenso periodo. Los más jóvenes puede que no lo conozcan, pero seguro que los veteranos aún tienen su nombre bien fresco en su memoria. Fue primero jugador y más tarde entrenador, y aunque su paso al frente del primer equipo gijonés no resultó excesivamente brillante, para los libros de historia rojiblanca siempre quedará el haber sido el técnico que salvó al Sporting del descenso en la famosa promoción contra el Lleida. Hablamos, cómo no, de Ricardo Rezza.
Empecemos por su etapa como jugador. Ricardo Néstor Rezza (Berisso –Buenos Aires–, 1948) llegó al Sporting en 1978, procedente del Salamanca, donde llevaba cuatro campañas. La historia de su fichaje por el conjunto charro es bastante curiosa. En la pretemporada de 1973 San Lorenzo de Almagro, equipo en el que militaba Rezza tras abandonar el Estudiantes años atrás, visitó España para disputar el Trofeo San Juan de Sahagún, conmemorativo del ascenso de la Unión a Primera División. Durante un partido, a un compañero suyo le dio una lipotimia, y Rezza, como capitán de la plantilla, le acompañó al hospital. Allí se le acercó José Luis Paniagua, médico del centro y presidente del Salamanca, y le comentó el interés que tenían los técnicos en ficharle. Pocos días después entró a formar parte de la plantilla.
Su etapa a orillas del Tormes fue poco menos que sensacional. Nuestro protagonista de hoy pasó allí cuatro temporadas en la que fue el principal puntal defensivo del equipo, con más de 120 partidos disputados. Sus buenas actuaciones no pasaron desapercibidas para un Sporting que iba creciendo poco y a poco, y en el 78 Vega-Arango se adelantó a los responsables del Betis y logró traérselo para Gijón. Rezza comenzó entonces a formar parte de una plantilla que permanece aún en la memoria de todos los sportinguistas. Su etapa como rojiblanco apenas duró dos temporadas, pero fue tiempo suficiente para vivir algunos de los éxitos más importantes en la historia del club, como el subcampeonato de Liga o la primera participación en Copa de la UEFA.
Su adiós en 1980 coincidió con la despedida de Quini, traspasado al Barcelona por un buen puñado de millones. Por entonces, los equipos tenían limitado el cupo de jugadores extranjeros a dos, y en el Sporting eran él y nuestro amigo Doria quienes ocupaban esas plazas. La llegada de Fernando Gomes como sustituto del Brujo, unida a sus problemas con las lesiones, provocaron su salida de la entidad. Rezza, con apenas 32 años, tenía previsto retirarse, pero una inesperada llamada del Burgos le hizo cambiar los planes. Por desgracia, la alegría duro poco, y cuando solamente llevaba una semana de entrenamientos con su nuevo equipo, un mal movimiento le bloqueo una de sus rodillas y le obligó a despedirse del fútbol en activo.
Rezza saltó entonces al mundo de los banquillos, y a ello se ha dedicado todos estos años, como muchos de vosotros sabréis. Ya en su etapa como jugador, el central argentino había hecho sus pinitos con varios equipos amateur al tiempo que iba poco a poco sacando los títulos correspondientes, y una vez retirado tuvo su primera prueba de fuego en 1983, como responsable del filial del Sporting. Cuestiones familiares y ciertas desavenencias con los responsables del club le obligaron un año después a regresar a su país, donde ha desarrollado la mayor parte de su carrera. Gimnasia y Tiro, Platense, Colón de Santa Fe, Banfield, San Lorenzo, Estudiantes de la Plata, San Lorenzo y Belgrado de Córdoba y son algunos de los equipos por los que ha pasado desde que inició esa nueva etapa de su vida. También en España le pudimos ver como técnico del Salamanca en 1989 y del Sporting en 1995.
Su regreso a Gijón fue absolutamente surrealista. Andaba el Sporting clasificado matemáticamente para jugar la promoción, y con apenas un partido por delante para acabar la Liga, cuando a José Fernández le dio por cambiar una vez más de entrenador. Rezza, por entonces en Banfield, ya se había comprometido con el club para la siguiente temporada, independientemente de la categoría en la que militara, pero el máximo accionista decidió que había que cambiar la dinámica del equipo y le ofreció hacerse cargo del banquillo para el doble choque frente al Lleida. Rezza aceptó y se obró el milagro. Nunca se sabrá cuánto condicionó el cambio de técnico aquella eliminatoria, pero la decisión suicida había dado sus frutos. Lamentablemente, las cosas en la siguiente temporada no irían tan bien como en aquellos quince días, y al llegar el mes de enero fue destituido.
Su última experiencia hasta la fecha fue como director técnico de Defensa y Justicia, equipo de la segunda división argentina que abandonó el pasado año a consecuencia de los malos resultados. Actualmente, Rezza se dedica a ver todo el fútbol que puede, a la espera de que surja alguna oferta que le permita volver a la actividad. Ha tenido contactos con algún equipo español y no sería descabellado verle próximamente por nuestro país. Veremos lo que le depara el futuro.
Fuentes: El País, El Mundo Deportivo





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12 de mayo de 2009 a las 11:35 am
Otro que no recuerdo verlo jugar en el Sporting, lo que si recuerdo, perfectamente de el, es de verlo sentado, en el banquillo del sporting en esos dos partidos de infarto, en la promoción de la temporada 94-95
12 de mayo de 2009 a las 7:25 pm
Como han cambiado los tiempos, antes tenias que deshacerte de extranjeros para compensar la plantilla y ahora ni siquiera se cual es el limite.
19 de mayo de 2009 a las 9:57 am
Como siempre, gran artículo. Sólo quisiera hacer modestamente una precisión: No sé si es que ha saltado el corrector de windows o se trata simplemente de un lapsus, pero se cita mal el nombre de uno de los equipos argentinos en que Rezza entrenó, no es Belgrado de Córdoba, sino Belgrano de Córdoba.
Siempre es un placer dejarse caer por esta página. Buen trabajo y un saludo.
24 de mayo de 2009 a las 7:18 pm
muu buen articulo (pa variar), y esperando un nuevo post de un nuevo jugador.
PD: creo que puedes ir preparando un articulo del jugador holandes del sporting COLIN, jejeje, xaooo
4 de junio de 2009 a las 7:29 pm
gran reportaje para cuando la proxima entrevista
5 de junio de 2009 a las 3:57 am
Qué, para cuándo el próximo artículo, que estoy impaciente!
Yo a Rezza lo recuerdo como el entrenador del primer Sporting del que tengo memoria, allá por la 95-96, cuando yo era un pipiolo de 8 años y mi ídolo se llamaba Julio Salinas…
7 de junio de 2009 a las 7:09 pm
q te pasa amigo te hechamos en falta
7 de junio de 2009 a las 7:10 pm
donde andas
12 de junio de 2009 a las 8:14 pm
El Rezza jugador no me tocó pero su etapa como técnico rojiblanco me traslada a mi adolescencia y con sufrimiento en la promoción ante el Lleida incluido. Saludos
15 de junio de 2009 a las 4:02 pm
q pasa con esta paguina no salen mas jugadores GRACIAS