El pasado miércoles la expedición del Espanyol se encontró en su hotel de Gijón una visita muy especial. En un rincón, sin llamar mucho la atención, un ex jugador del Sporting esperaba el momento para reencontrarse con el delantero Luis García. Entre ambos había una bonita amistad surgida varios años atrás en los campos de La Braña, cuando el primero de ellos entrenaba al equipo juvenil, y el segundo se hinchaba a meter goles para demostrar que el Oviedo se había equivocado enormemente al prescindir de sus servicios siendo cadete. Poco tiempo después de aquellos días, Luis García ponía rumbo a tierras madrileñas para ingresar en las categorías inferiores del Real Madrid, pero en su memoria siempre quedó el nombre de quien le rescató cuando en otros equipos le cerraban las puertas. Era Joaquín Villa, conocido por la afición rojiblanca como ‘La bala de La Camocha’. Como probablemente los más jóvenes no le conozcan mucho, hoy vamos a recordarle en esta web.
Joaquín Villa (Mieres, 1961) debutó con el primer equipo rojiblanco en la temporada 83-84, de la mano de Boskov. Jugaba de extremo izquierdo y desde un principio había sorprendido a los habituales de El Molinón por una cualidad presente en pocos futbolistas: su endiablada velocidad. Antes de su estreno en Primera División, Villa había pasado por los juveniles del Veriña y el Ensidesa, y en 1980 ingresó en Mareo. Poco después tuvo que ser cedido al Irún por culpa del servicio militar, pero a su regreso comenzó a entrenar con el primer equipo.
No lo tuvo nada fácil en sus inicios. Boskov le hizo debutar, sí, pero luego llegó Novoa y Villa se pasó todo el año condenado al ostracismo. Aquella temporada 84-85 no es precisamente la que recuerda con más cariño. “Novoa, cuando entrenaba en Mareo, siempre me daba muchos ánimos, pero a la hora de la verdad nunca contó conmigo. Él sabrá los motivos, pero lo mejor cuando no estás a gusto en un sitio es marcharse”, declaró al diario El Mundo Deportivo por entonces. Y eso hizo. Al terminar la Liga, y con apenas un partido disputado en toda la competición, Villa cogió la maleta y se fue cedido al Sabadell.En tierras catalanas se salió, y se ganó el cariño de toda la afición de la Nova Creu Alta. Desde la banda izquierda, el ex jugador rojiblanco fue una de las piezas clave de un equipo que logró el ascenso a Primera División, y los directivos del club trataron por todos los medios de prorrogar un año más su cesión, pero el Sporting se descolgó pidiendo quince millones de pesetas por el traspaso y la operación se fue al garete. Su futuro se vinculó entonces a Hércules y Logroñés, aunque las conversaciones no llegaron a buen puerto y Villa tuvo que regresar a Gijón.
De nuevo en casa, nuestro protagonista de hoy fue poco a poco asomando la cabeza en el equipo, pero no conseguía hacerse un hueco definitivo en las alineaciones. Villa se desesperó por la falta de confianza de Novoa, y llegó a pedir al presidente del club que le dejara abandonar la entidad. Por suerte, su salida no se hizo efectiva, y en la temporada 87-88 alcanzó su explosión definitiva. Sus doce goles en 26 partidos le convirtieron en el jugador de moda en Gijón e incluso se rumoreó que el Barcelona podría estar detrás de sus servicios. También Menotti, técnico del Atlético de Madrid, quedó prendado de su juego en un partido que enfrentó al Sporting con el conjunto colchonero en el Vicente Calderón y recomendó su fichaje al club, aunque el traspaso no prosperó a pesar de que todas las partes llegaron a estar reunidas para negociarlo.
Villa siguió entonces dos temporadas más en el Sporting. Se había hecho un nombre y por fin tenía ganado el respeto del entrenador. No fueron años tan brillantes como el anterior, pero consiguió convertirse en un fijo en las alineaciones y alcanzó buenos números. En total, su paso por el primer equipo rojiblanco se saldó con 155 partidos de Liga y 27 goles. De cara a la temporada 90-91, ‘la bala de La Camocha’ fichó por el Deportivo de La Coruña, por entonces en Segunda División. Allí pasó tres años en los que pudo vivir en primera persona el ascenso del equipo a la máxima categoría o los albores del SuperDépor, junto a los Bebeto, Mauro Silva y compañía. El Castellón, en la temporada 93-94, fue su último equipo antes de colgar las botas con 33 años.
Desde entonces, Villa ha seguido vinculado al mundo del fútbol como entrenador. El ex jugador rojiblanco tiene desde hace varios años el título nacional y ha pasado por banquillos como los del Llanera, Navia o Sporting juvenil. En cuanto a su profesión, Villa regenta un kiosko en la calle Dindurra, y además cada lunes podemos leer su opinión sobre el partido del Sporting en una columna del diario El Comercio.
Fuentes: El Comercio, La Voz de Asturias, El Mundo Deportivo





27 de abril de 2009 a las 12:45 am
Yo a “la bala de la camocha” recuerdo bagamente de verlo con al camiseta del depor a principios de los 90, de verlo de rojiblanco no recuerdo.
Pero en mas de una ocasión oi a mi padre decir que al bala de la camocha andaba por la banda de el molinon como una moto y que metia goles imposibles y que fallaba las que solo era empujarlas.
27 de abril de 2009 a las 4:40 pm
Villa fue un fijo en aquel Sporting dirigido por Txutxi Aranguren,en el que tambien estaba Kevin Moran.Yo era muy canijo (7-8 años) pero me acuerdo de Villa.
Saludos.
29 de abril de 2009 a las 12:04 am
Daba gusto verlo hacer internadas por la banda. El defecto que tenía, si no recuerdo mal, es que era algo negado para el gol.
29 de abril de 2009 a las 11:32 pm
Una cosa importante con Villa en Sabadell no se rozó el ascenso sino que se consiguió en la temporada 85-86, suyo fue el primer gol contra el Atletico Madrileño en una tarde con más de 20.000 personas que reventaban la Nova Creu Alta, después nos mantuvimos dos años más.
Gran jugador y mejor persona.
Sabadell for ever.
25 de mayo de 2009 a las 3:29 pm
Mucha gente le recordará por el escandaloso gol que falló contra el Espanyol a puerta vacía
29 de mayo de 2009 a las 6:37 am
Yo de este Villa sí que me acuerdo. Lo ví jugar bastante y siempre recuerdo lo de ‘La bala de la Camocha’. Me sorprende que no sea más recordado por la afición, metía sus golitos por aquel entonces…
Por cierto, qué fué de Juanmi ‘El abuelo’? Desde que se le fastidió el ojo, no se ha vuelto a hablar de él. Lo suyo fué muy mala suerte, se le fastidió el ojo, la carrera deportiva… A mí me gustaba más que Sastre (no es que me disguste)
7 de marzo de 2011 a las 2:47 pm
Disfruté viendole jugar en el Sabadell, un verdadero crack