Uría: la excepción que confirma la regla

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Uría: la excepción que confirma la regla

Vale. Históricamente, el Oviedo no ha tenido mucho ojo a la hora de captar jóvenes jugadores. A finales de los sesenta, algún responsable azul comentó a un incipiente Enrique Castro ‘Quini’ la posibilidad de fichar por el filial oviedista, y el asuntó quedó zanjado sin que llegara a haber una segunda oferta cuando el padre del Brujo contestó que no merecía la pena trasladarse todos los días a la capital del Principado para jugar en un equipo que militaba en la misma categoría que el Ensidesa. Poco después de aquello, Joaquín, por entonces en el Astur, fue ofrecido hasta tres veces por el ojeador Enrique Casas al conjunto ovetense, y las tres veces fue rechazado con el mismo argumento: no le veían futuro en esto del fútbol. El colmo de los colmos llegó recientemente, cuando David Villa, socio del club y habitual del Carlos Tartiere desde los siete años, no acabó vistiendo la camiseta azul por culpa de alguna mente preclara que decidió que no merecía la pena mandar un autobús hasta Tuilla para recogerle y llevarle a los entrenamientos. Pues bien, a pesar de todo este historial, hay una excepción que confirma la regla. Allá por 1968, el mismo Enrique Casas que unas líneas más arriba comentábamos que había recomendado el fichaje de Joaquín al Oviedo y que por entonces ocupaba el cargo de secretario técnico en el equipo carbayón –más tarde lo sería del Sporting–, arrebató al conjunto rojiblanco a un juvenil del Portuarios que, por lo visto, apuntaba maneras de muy buen futbolista. El ojo, como de costumbre, no le falló a don Enrique, y aquel chaval terminó por convertirse en uno de los mejores jugadores que ha dado en toda su historia el fútbol asturiano. Hablamos, cómo no, del gran Francisco Javier Álvarez Uría. Vamos a recordarle.

Su historia está hecha de trayectos de ida y vuelta. Siendo niño, Uría (Gijón, 1950) tenía sus juegos repartidos entre el balón y la bicicleta. Su primer equipo fue el Veriña, y seguidamente pasó al Portuarios. Allí, su capacidad goleadora como delantero centro llamó la atención de Enrique Casas, quien le presentó una oferta para enrolarse en el Oviedo juvenil. Uría no lo dudó y puso rumbo futbolístico hacia la capital, donde entre 1968 y 1974 viviría sus primeros éxitos deportivos. Jugando como extremo izquierdo, el jugador gijonés fue una pieza importante en el ascenso del conjunto azul a Primera División en 1972, y sus buenas actuaciones en la temporada de su debut en la máxima categoría le sirvieron para debutar con la selección española un año más tarde.

En 1974, con el Oviedo de nuevo en Segunda División y en vista de su trayectoria ascendente, el Real Madrid llamó a su puerta. El técnico Luis Molowny buscaba un futbolista para reforzar el puesto de lateral izquierdo, y Uría, que acababa de ser ‘descubierto’ por Ladislao Kubala en esa posición en su estreno con la selección española, fue el elegido. El conjunto merengue pagó entonces por hacerse con sus servicios cerca de quince millones de pesetas, pero lo que prometía ser su consolidación definitiva terminó por convertirse en su experiencia más negativa. A pesar de lograr dos títulos de Liga y una Copa del Rey en las tres temporadas que vistió la camiseta blanca, una importante lesión en el pubis le impidió participar de forma habitual con el equipo, y apenas pudo disputar 49 partidos en toda esa etapa.

Fue entonces cuando apareció, por fin, el Sporting. Vega-Arango, que sabía que Uría no acababa de encontrar su hueco en el Real Madrid, se puso varias veces en contacto con él en el verano de 1977 para tantear la posibilidad de traérselo de vuelta a Gijón. Las pretensiones económicas del jugador eran demasiado altas para las arcas del Sporting y las primeras conversaciones no resultaron todo lo productivas que cabría esperar, pero después de casi dos meses de tanteos, ofertas y contraofertas, todas las partes alcanzaron un acuerdo. El Sporting abonaría al Real Madrid trece millones de pesetas, dos de los cuales irían al jugador para compensar la diferencia de sueldo que recibiría en cada equipo, y Uría firmaría un contrato por dos años. Dicen que el único que no terminaba de ver con buenos ojos la operación era Vicente Miera, algo reticente a contar con el jugador en sus filas, pero el tiempo acabó demostrando que se equivocaba.

Desde su llegada, Uría se convirtió en uno de los principales referentes de un equipo que luchaba codo con codo con los grandes, y durante seis temporadas llegó a disputar más doscientos partidos con la camiseta rojiblanca. Asentado en el centro del campo –la única línea que le faltaba por ocupar, después de haber pasado durante su carrera por la delantera y la defensa– nuestro protagonista de hoy plasmó su firma en algunos de los acontecimientos más brillantes en la historia del conjunto sportinguista: el subcampeonato de Liga, las primeras clasificaciones para la UEFA o las finales de Copa del Rey, entre otros. Su buen papel se vio reconocido además a nivel internacional, ya que el seleccionador Ladislao Kubala volvió a acordarse de él tras cuatro años de ausencia y le convocó para el mundial de Argentina’78. Dos años después repetiría participación en la Eurocopa de Italia. En 1983, tras algunas desavenencias con el técnico Vujadin Boskov, Uría dio por concluida su etapa en el Sporting y regresó durante un año al Oviedo –aún en Segunda División– antes de abandonar la práctica del fútbol.

Han pasado ya muchos años desde entonces, y hoy Uría está completamente desvinculado del mundo del fútbol, hasta el punto de que evita en la manera de lo posible cualquier aparición en actos públicos que tengan relación con el deporte que le encumbró. El ex jugador rojiblanco vive tranquilamente cerca de Somió, participa en competiciones de ciclismo para veteranos y atiende desde la distancia el parking que abrió al colgar las botas en el barrio de El Llano, muy cerca de lo que actualmente es el Centro Comercial Los Fresnos. Para el recuerdo de los aficionados quedan su polivalencia, su enorme capacidad física, su buen manejo del balón con ambas piernas, su impredecible cambio de ritmo. Y también ese dato inaudito: siendo gijonés se le escapó al Sporting para triunfar en el Tartiere.

Fuentes: El libro del Sporting, 100 años del Real Sporting de Gijón

7 COMENTARIOS A ESTA ENTRADA

  1. asturmadasturmad dijo:

    Omar, actualmente en el 1er equipo salió de la cantera del oviedo, luego está tb Iván Iglesias, Bango…y muchos más que ahora no me salen.

    Slds. y de nuevo enhorabuena.

  2.  Javi Martino dijo:

    Impresionante jugador Uria, a mi me llamaba su atención el poderío físico. Era un jugador muy completo…muy completo. Para mi era simplemente espectacular, no es que fuera Maradona pero el juego que desarrollan jugadores del estilo de Uria para mi es el óptimo.

  3.  Javi Martino dijo:

    POr cierto y ahora que veo la foto…las medias negras eran preciosas, una pena que después de que fueran votadas por los socios las hayan cambiado por estas azules que no dicen nada. Medias negras con vuelta rojiblanca…preciosas.

  4.  Saul dijo:

    Otro grandisimo jugador que paso por nuestro querido sporting, aunque yo no lo vi jugar, por mi edad, con a ver leido las paginas del libro del centenario donde el sale y a ver oido hablar a mi padre sobre el, no em queda ninguna duda de lo gran jugador que fue, ademas ambidiestro y polivalente

  5.  Josepo dijo:

    La última vez que lo vi jugar fue en el Manzanares (Ya era Vicente Calderón) en el año 83, en su retorno al Oviedo, frente al Atlético Madrileño. Creo que empataron a uno.
    También recuerdo de su primera etapa en el Oviedo, aquel rifirrafe en Sarriá con José María Gª Lavilla. Hay actitudes que se escapan a los calentones del campo y son inexplicables.

    Lo que sí recuerdo muy bien son sus magistrales actuaciones con el Sporting, en aquella medular en la que competían en el plantel (como dirían los argentinos) Joaquín, Mesa, Ciriaco, David, … ¡qué equipazo!

    La última vez que lo vi fue hace unos años en bicicleta subiendo al Naranco, con motivo de un final de etapa de ciclismo. Recientemente, en la prensa también conocí de sus éxitos entre los veteranos de la bicicleta. Forma parte del mejor Sporting.

  6.  Miguel dijo:

    Por edad no le pude ver, pero en vídeo sí, y la verdad es que impresionaba la calidad tan tremenda que atesoraba. Uría, Mesa, Ferrero, Morán… menudos talentos puros que había en aquella plantilla. Hoy tenemos a los Castro, Carmelo, Kike Mateo, José Ángel (igual en unos años se aúpa a un primer puesto como mejor lateral izquierdo de la historia del club)… no son como aquellos, pero por lo menos tenemos jugadores con los que disfrutar de lo lindo.

  7. Pablo GPablo G dijo:

    No lo vi apenas, una lástima. Saludos

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