Joaquín: leyenda y realidad

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Joaquín: leyenda y realidad

Una de las primeras decisiones de Enrique Casas cuando se incorporó en 1974 al Sporting como secretario técnico fue fichar a un chaval ovetense de 19 años que militaba en el Astur y al que venía siguiendo hace tiempo. Se trataba de un centrocampista alto y desgarbado, con un buen toque de balón y generoso en el esfuerzo que no se escondía nunca a pesar de jugar contra futbolistas mucho más veteranos. Tras pasar por el Gijón Industrial en calidad de cedido, y después de un año en el filial rojiblanco, Vicente Miera le dio en 1976 la oportunidad de debutar con el primer equipo, por entonces en Segunda División, y en él se quedó durante nada menos que 16 temporadas. Entonces era casi un desconocido; hoy es toda una leyenda. Hablamos, cómo no, de don Joaquín Alonso González: el inolvidable Joaquín.

Sus inicios en el club no fueron fáciles. En sus primeros partidos, un sector del público miraba con recelo a aquel futbolista que subía y bajaba con paso dubitativo por la banda derecha, pero Miera resistió los envites que en forma de murmullo llegaron desde de la Tribunona en sus dos primeras temporadas, y el tiempo y el tesón del propio Joaquín acabaron dándole la razón: 679 partidos oficiales –479 de ellos en la máxima categoría–, 84 goles, 18 veces internacional, subcampeón de Liga, dos subcampeonatos de la Copa del Rey, seis participaciones en la Copa de la UEFA, además de su convocatoria para las olimpiadas de 1980 y el Mundial´82, son los inmejorables registros de un jugador que no ha tenido comparación en la centenaria historia del Sporting.

Años después de su debut, con el equipo consolidado en Primera y conociendo Europa, Novoa le otorgó el puesto de mediocentro, y ahí se comenzó a ver la versión definitiva de Joaquín; la de un futbolista muy distinto del que hablábamos hace un momento y que supo desarrollar todas las cualidades hasta convertirse en el emblema del EuroSporting durante más de una década: buena colocación, visión de juego, capacidad de trabajo, autoridad y, sobre todo, elegancia. Como muestra basta decir que durante toda su carrera, Joaquín solamente fue expulsado una vez, en su último año como profesional. Quizá la única pega que se le puede poner a su trayectoria fue que no tuviera una mayor participación con la selección española, algo que gente del mundillo achaca a su falta de ‘padrinos’ en la prensa deportiva nacional.

Quienes compartieron vestuario con él destacan especialmente su compañerismo, su solidaridad y su capacidad de liderazgo. Los más jóvenes tenían en él a un referente; los más veteranos, a un guía. Su retirada llegó en 1992, a los 36 años de edad. Probablemente podría haber seguido jugado más tiempo, pero decidió que era la hora del adiós. Y con él se fue también el mejor Sporting.

Tras retirarse, Joaquín inició su faceta como empresario y mataba el gusanillo jugando con los veteranos del Sporting, hasta que en 1996 recibió una llamada de Lobo Carrasco que le devolvió en parte a la competición. En Alicante se disputaba un torneo de fútbol playa, y querían contar con él para la selección española. A partir de ahí y durante seis años, el ex capitán rojiblanco volvió a compartir equipo con otras viejas glorias del balompié, como Butragueño, Michel o Julio Salinas. En 2002 decidió dejar paso a las nuevas generaciones y dar el salto a los banquillos como seleccionador del combinado español, con el que hasta la fecha ha conseguido varios campeonatos de Europa. Además, Joaquín es agente de futbolistas, y junto a su amigo Jiménez lleva a varios jugadores asturianos, como Rubén Suárez.

De lo demás poco más se puede añadir. Dicen que aún le paran por la calle, que sigue firmando autógrafos y que tiene en la boca una palabra amable cada vez que alguien le requiere. Hace unas semanas, en la presentación del libro ‘Un estadio de película’, un hombre de unos cuarenta años que estaba allí con su hijo se lo encontró y le dijo al chaval: “mira, ése de ahí es Joaquín”. El crío no le hizo mucho caso. Todavía es joven para todo. Pero algún día entenderá quién fue Joaquín.

Fuentes: El Comercio, El libro del Sporting, 100 años del Real Sporting de Gijón

15 COMENTARIOS A ESTA ENTRADA

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  1. BuñuelescoBuñuelesco dijo:

    Legendario. El castellano se queda corto de palabras para describir lo que significa este hombre para este equipo. Se le murió un hijo hace poco, creo, ¿no? Recuerdo un minuto de silencio en El Molinón, ya no sé si esta temporada o la anterior.

  2. EstojaEstoja dijo:

    Qué grande Joaquín!!!
    Y muy buen artículo, me ha gustado mucho como lo has escrito.
    No sabía lo de la muerte del hijo.

  3. saulsaul dijo:

    Uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro club sin duda alguna, yo lo vi jugar los dos ultimos años solo, empeze a seguir el sporting a aprtir de la temporada 90-91,los años buenos buenos de joaquin no los vi, me cogieron de muy niño, pero es igual , solo con ver sus estadisticas ya no hay mas que ablar.

    Como futbolista fue un gran jugador y como entrenador de futbol playa le va bien tambien, pero en la vida no tubo suerte el hombre hace poco se le murio un hijo.

  4. HugoHugo dijo:

    Que grande Joaquin, tengo partidos ochenteros en video y de que tenia clase y raciocino a la hora de repartir juego sobra decirlo, y eso que empezo pidiendo la vez en la banda que noe ra la suya…

    Grandisimo jugador Admin ;)

  5.  Miguel dijo:

    Para mí el mejor jugador de la historia del Sporting, Quini aparte. Un pedazo de futbolista como la copa de un pino. Recuerdo que en la temporada 91-92 se lesionó y el equipo pegó un bajón de juego bestial.

    Hugo, a ver si compartes esos partidos ochenteros.

  6. JavierJavier dijo:

    Este si que se la hizo comer doblada a los que en sus primeros años lo abrasaron a pitos y abucheos. Grande, muy grande.

  7. JCJC dijo:

    Sólo un clon del propio Joaquín podría reemplezarlo en el Sporting. Pero no, no tendría tanta personalidad, no ocuparía tanto terreno, no impondría tanto respeto.

    Por cierto, nadie sirve mejor de prueba de que todas las localidades de Asturias, sin excepción, deben ser vivero sportinguista.

  8.  Alberto P. dijo:

    Yo estuve en ese partido en el que batía el record de partidos en Primera, un 0-2 ante el Albacete sino recuerdo mal. Si quieres que intente escanear alguna foto de aquel día avísame al correo y te las paso. Hicieron un pasillo de globos rojiblancos y salieron varios niños a hacerse fotos con Joaquín.

    Luego le pasaron primero Buyo y luego Sanchís, con lo que ahora supongo que esté en tercera posición en esa clasificación histórica.

    Un saludo

  9. ROBERTOROBERTO dijo:

    gran reportaje ´lastima ser demasiado joven cuando jugaba tan gran jugador me dicen los conocidos un buen paisano como decimos en asturias

  10.  Josepo dijo:

    No puedo pasar sin dejar un comentario sobre el jugador que es su día estableció el record de más partidos jugados en primera. En nuestro entusiasta (¡por fin!) Sporting actual es impensable que una figura pase toda su vida deportiva en el mismo equipo (ya algunos piensan qué hacer con la caja que deje Canella) y Joaquín es la mejor representación del mejor Sporting. La responsabilidad con que tomaba la pelota, con la que tiraba los penalties, con la que lideraba el equipo, esa seguridad; sólo es comparable con la del gran maestro Quini.
    En su vida privada, la suerte le ha sido cruel. Espero que el tiempo le recompense su joven viudedad y la reciente pérdida de su hijastro.

    Las grandes tardes que nos dió el admirado Joaquín, siempre estarán presentes en el mejor sportinguismo.

    Desde Oviedo, gracias Joaquín, por tantas satisfacciones que nos diste.

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