Álex Pereira y un cuento para aclarar algunas cosas

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Hoy, en vez de escribir un artículo de los de siempre, voy a contaros un cuento. Sus protagonistas son un redactor de un periódico imaginario, un tío que tiene una página web y un ex jugador del Sporting. Ya veréis lo bonito que es.

Érase una vez…

La historia arranca el lunes 13 de octubre, cuando el redactor pasea tranquilamente por la redacción de su diario. Está feliz porque acaba de ocurrírsele escribir un artículo sobre qué fue de varios ex jugadores del Sporting de los últimos diez años, y sabe que con eso tiene una carta ganadora. Su alegría es tal que en un momento dado se acerca al despacho del señor director para darle la buena nueva, pero el señor director está muy ocupado hablando con un humilde lector de Bimenes, y no tiene tiempo para prestarle atención. ‘Escribe lo que te dé la gana, pero ya sabes la máxima de este periódico: ponte siempre a favor de la corriente. Si las cosas van mal dadas no dudes en criticar y despotricar todo cuanto puedas; si las cosas van bien, no olvides nuestro clásico “ya lo dije yo”’. El redactor se va un poco decepcionado ante tal indiferencia, pero entiende a su director. Es muy duro dirigir un diario que cambia de criterio cada quince días, y más ahora que el curso de gaita en DVD de Hevia –el producto estrella de la temporada– parece que está fracasando.

El redactor se sienta entonces delante del ordenador para ir elaborando su noticia. Tiene una lista ordenada alfabéticamente con todos los jugadores de los que tiene pensado hablar, y eso siempre es guay; pero el problema es que de muchos de ellos no tiene ninguna información. ‘No pasa nada’, piensa, ‘seguro que en internet encuentro algo’. Y vaya si lo encuentra. A los pocos minutos se tropieza en una fantástica web con toda la información de la que él carece. ‘¡Qué grande es esto de la Red!’, debió exclamar emocionado, antes de comenzar su ritual: seleccionar texto, click derecho, copiar, pegar. Así con uno y otro hasta que los artículos de esa fantástica página web se acaban. Un par de horas después la noticia ya está casi redactada, pero hay un puñado de futbolistas de los que no ha conseguido escribir una sola línea. Para camuflar el error, el periodista tira de ingenio y se saca de la manga un comodín que vale para todo: “tras abandonar su último equipo se le pierde la pista”. Y ya está. Con dos cojones. Error subsanado. El diario cierra su edición del día siguiente y el redactor se va a casa henchido de orgullo. Ha conseguido rellenar su página de una forma rápida, sencilla y sin apenas mentiras, y eso es algo que no se consigue todos los días.

Pasamos ya al martes 14 de octubre. El tío que tiene una página web se levanta por la mañana y abre uno a uno todos los periódicos regionales. Al abrir el periódico que vende el curso de gaita en DVD empieza por la sección de Deportes, y ahí se encuentra la sorpresa: su fantástica página web está prácticamente copiapegada en ese diario. ‘Seré yo, que soy muy malpensado’, dice para sus adentros, sin darle más importancia al asunto. Al llegar a mediodía a casa enciende el ordenador, abre el correo electrónico y descubre que, por lo visto, los lectores de su página web también son muy malpensados, ya que le han inundado el email de mensajes de sorpresa ante lo aparecido en la prensa.

Ese mismo día, tras analizar la situación, decide escribir una carta y un email al periódico, para ver si alguien se digna a explicarle por qué el contenido de su página web ha aparecido en el periódico. Años atrás, la señorita Ana Rosa Quintana sufrió un problema informático que hizo que varios párrafos de otros libros se colaran por error en uno que estaba redactando, y no era en absoluto descartable que ese problema informático hubiera afectado también a la redacción de aquel diario aquella tarde del 13 de octubre. Al fin y al cabo, todos somos humanos.

Pasan los días, nadie del periódico se dirige a él, y el tío que tiene una página web está muy enfadado, tanto que empieza a pensar en devolverles la jugada de alguna forma. Por la cabeza se le pasan dos posibilidades: una, cagarse en todo lo que se mueve; la otra, dejar al incompetente redactor un poco con el culo al aire y escribir un artículo sobre uno de esos jugadores a los que ‘tras abandonar su último equipo se les perdió la pista’, para que vea que no es tan difícil hacer las cosas bien si uno se lo propone. Mira de nuevo la lista y elige uno. Por ejemplo, Álex Pereira.

Breve pausa para hablar de un futbolista

Ahora, después de todo este tostón, empieza el artículo en sí. Hoy vamos a hablar de forma breve de Álex Pereira, un defensa central venezolano –aunque con nacionalidad portuguesa– que pasó por el Sporting al inicio de esta década y que posteriormente desarrollaría toda su carrera deportiva en el Recreativo de Huelva. Lo cierto es que la información que en la actualidad hay de él no es como para tirar cohetes, pero sí es algo más que ese “se le pierde la pista y todo apunta a que ha dejado el fútbol” con el que alguien en la sección de Deportes del diario más independiente de Asturias se cubrió de gloria hace un par de semanas.

Pongámonos en antecedentes. Álex Pereira, llegó al primer equipo rojiblanco mediada la temporada 99-00, tras haber pasado por los equipos juveniles y el Sporting B, además de una cesión al Langreo. Se trataba de un jugador que sabía desenvolverse tanto en el centro de la defensa como en el lateral, que venía realizando buenas campañas con el filial en Segunda B y en el que los técnicos tenían depositadas grandes esperanzas. En su primera campaña, su participación se limitó simplemente a tres partidos en los que la zaga sportinguista estaba bajo mínimos a causa de las lesiones y sanciones sufridas en el último tercio del campeonato, pero a Álex –que por entonces alternaba los entrenamientos del Sporting B con los del primer equipo– le sirvió para ir cogiéndole el pulso a la categoría.

La siguiente temporada significaría el punto de inflexión para su carrera. Álex siguió combinando sus participaciones en ambos equipos, pero fue poco a poco asomando de forma más asidua en las alineaciones. Sus primeras actuaciones en Segunda División hicieron presagiar que había central para rato, pero muy pronto los líos extradeportivos comenzaron formarle una imagen de jugador conflictivo que hicieron que su etapa como rojiblanco durara menos de lo que nadie cabría esperar. Al concluir el campeonato, con apenas siete partidos de Liga jugados ese año, Álex tensaría la cuerda para rescindir su contrato con el Sporting –que terminaba en junio de 2002– y firmar por el Recreativo de Huelva, por entonces también en Segunda División y donde le esperaban con los brazos abiertos.

Su primer año en tierras andaluzas no pudo ser mejor. Tras una fantástica temporada, el conjunto onubense conseguiría regresar a Primera División después de mucho tiempo alejado de la máxima categoría. Alex se convirtió en uno de los pilares de aquel equipo, y logró llamar la atención de varios equipos con potencial. El Celta, que por entonces experimentaba una especie de segunda juventud, llegó a tener su nombre subrayado con tinta roja en su agenda, pero al final todo quedó en un simple rumor. Al margen de las supuestas novias que le iban saliendo, por aquel entonces también se vivió un pequeño de culebrón sobre su internacionalidad. La selección venezolana llevaba tiempo intentando convencerle de que se uniera a su grupo, pero Álex prefería esperar por si llegaba la oportunidad de debutar con Portugal. Hubo especulaciones sobre una posible llamada de la selección lusa, aunque todo quedó en aguas de borrajas y al final Álex concluyó su carrera sin haber sido internacional.

Por desgracia para ‘el Portu’ –como era conocido entre sus compañeros–, el fútbol de élite le duró menos de lo que podría esperarse. Tras una temporada en Primera División que concluyó con el descenso del Recre, pero en la que tuvo ocasión de disputar como titular la final de la Copa del Rey de 2003 frente al Mallorca, Álex inició su particular cuesta abajo. En su primer año de regreso a la categoría de plata las cosas no le fueron del todo mal –llegó a disputar 22 partidos– pero sí puede decirse que fue el principio del fin. Las lesiones comenzaron a arreciar con más fuerza contra él y continuamente le mantenían alejado de los entrenamientos. Además, los problemas extradeportivos –concretamente su supuesta afición a la noche– volvieron a girar en torno a él y fueron mermando su participación en el cuadro onubense hasta acabar pasando de titular indiscutible a no ir ni convocado.

Y ahí llegó su repentina despedida; un adiós que ni él mismo sabía que lo era. En 2005, al finalizar su compromiso con el Recre, Álex se fue a Portugal para trabajar en el pequeño negocio que regentaba su padre, fallecido pocos meses antes. En principio no era una retirada, sino un breve paréntesis para echar una mano a su familia en unos momentos algo delicados; pero a la postre aquella pausa terminaría significando su despedida del fútbol con apenas 27 años de edad. En ese periodo, el ex jugador rojiblanco recibió algún ofrecimiento de equipos españoles de Segunda y Segunda B para seguir en activo, e incluso llegó a ser citado por el seleccionador venezolano para un partido, aunque Álex prefirió seguir en Portugal cerca de los suyos.

Ésa es la escasa información que se hizo pública por entonces y eso es lo que se sabe a día de hoy, pero parece bastante más que las cábalas y los “todo hace indicar” que aparecieron en el diario más independiente de Asturias.

Y colorín colorado…

Y así volvemos al cuento para, de repente, darlo por concluido –dije que era un cuento muy bonito, pero nunca que fuera bueno–. El tío que tiene una página web acaba de escribir su artículo y lo cuelga en Internet. Días más tarde termina el mes. El redactor del famoso periódico recibirá su nómina por no haber sido capaz de hacer bien su trabajo y podrá comprar muchas, muchísimas cosas; lo que pasa es que también hay muchas otras que no se pueden comprar con dinero. Los manuales del buen periodismo y los cinturones para que no te dejen con el culo al aire son dos de ellas.

Fuentes: Liga de Fútbol Profesional, miarroba.com

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ACLARACIÓN: Probablemente haya gente que no entienda este artículo. Es fácil. El pasado lunes 13 de octubre, La Nueva España publicaba un artículo titulado ‘¿Qué hay tras el Sporting?’ en el que se hablaba de la trayectoria de varios jugadores que pasaron por el club en los últimos diez años. Parte de la información utilizada en él tenía una similitud más que sospechosa con parte del contenido de esta página web. Ese mismo día escribí una carta al diario, no pidiendo una explicación, simplemente aclarando las cosas. La carta es la siguiente:

Estimado Sr. Director:

EL pasado martes 14 de octubre de 2008, su periódico publicó un artículo en la sección de Deportes titulado ‘¿Qué hay tras el Sporting?’ y firmado por Víctor Rivera. Por si no lo recuerda, en él se hace un repaso de la trayectoria postsportinguista de varios jugadores que han pasado por el club en los últimos diez años. Desde hace varios meses llevo una web (http://yojugueenelsporting.com/) donde hago un trabajo muy similar al del artículo en cuestión, y viendo el contenido del mismo tengo la sospecha de que su redactor la ha utilizado para elaborar su noticia. En ese aspecto no tengo nada que criticar, ya que yo mismo utilizo en la página información de varios periódicos a la hora de redactar los contenidos, pero hay una diferencia: en Yo jugué en el Sporting, cada vez que he cogido un dato, una fotografía o una frase de cualquier medio de comunicación –incluido su diario–, he citado la fuente al final de la entrada. No pido que ustedes hagan lo mismo; sin embargo creo que, al menos, su redactor tendría que haberse puesto en contacto conmigo para informarme previamente de que iba a utilizar parte del contenido de la web, y le aseguro que no habría habido ningún inconveniente. Sinceramente, no es agradable levantarse una mañana y encontrarse en el periódico un trabajo que en el que he invertido más tiempo y esfuerzo del que pueda parecer.

Sin otro particular, reciba un saludo.

Han pasado más de quince días desde su envío y nadie de La Nueva España se ha dignado a ponerse en contacto conmigo, y como no me apetece seguir perdiendo el tiempo esperando algo inesperado, he decidido ser yo mismo quien explique a los lectores de esta página lo ocurrido, aunque sólo sea por respeto a quienes se molestaron en escribirme para ponerme al corriente del asunto (por cierto, muchas gracias a todos).

Vamos a ver. A mí me da igual que la gente saque cosas de esta página, que la copie o que la deje de copiar. Como dije en la carta, creo que soy la persona menos indicada para quejarme por cosas de ese tipo, ya que el setenta por ciento de las cosas que publico aquí están basadas en noticias de periódicos, radios y demás –eso sí, redactadas desde cero–, el problema es la falta de elegancia. Alguna vez algún periodista se ha puesto en contacto conmigo para preguntarme por algún jugador y cosas así, y yo no tengo ningún inconveniente en decir todo cuanto sé. Lo que no paso es que llegue esta gente, copie, no den ni las gracias y encima no tengan la decencia de contestar cuando uno intenta ponerse en contacto con ellos. Creo que es una falta de educación, de respeto y una patada en el hígado a eso que en la facultad llaman ‘deontología periodística’ que a mí, personalmente, me avergüenza; pero bueno, que cada palo aguante su vela. Ya llegarán las vacas flacas –si es que no han llegado ya…– y a lo mejor el tiempo acaba poniéndoles en su sitio.

Habrá quien se preguntará si tengo pruebas de este burdo ‘copiaypega’ como para andar escribiendo este artículo, aparte de una simple intuición. Pues sí, alguna que otra hay -seguramente más de las que tenía el redactor de La Nueva España cuando, por ejemplo, escribió que Isma (actualmente segundo entrenador del Astur) estaba entrenando al Inmaculada, entre otros muchos fallos-. Una de ellas es Google Analytics. Si alguna vez habéis leído la pestaña ‘Privacidad’ –que aparece en el menú superior– habréis visto que esta web utiliza dicho sistema para sus estadísticas. Google Analytics es una de las herramientas más potentes que existen en la red a la hora de hacer un seguimiento a una web. Con meter un simple código te da todo tipo de datos: desde el número de visitas y su duración hasta la ciudad de procedencia, desde las webs que te enlazan a las palabras que alguien ha puesto en Google para encontrar tu página. Normalmente yo sólo lo uso para ver el número de visitantes y esas cosas; pero ese día no pude evitar comprobar también la procedencia de las IPs. Casualmente, el día 13 de octubre esta página recibió un par de visitas desde un ordenador cuya red era “editorial prensa iberica s.a.” y, casualmente otra vez, Prensa Ibérica es la sociedad editora de La Nueva España. Hay más datos de esas dos ilustres visitas, pero una imagen vale más que mil palabras:

No está mal. Dos visitas a una media de treinta minutos y 32 artículos leídos en cada una de ellas. Cualquier cosa que se diga a partir de estos datos creo que está de más. Además, cada uno puede leer el contenido de esta página, compararlo con la ‘noticia’ del periódico y sacar sus propias conclusiones.

Visto esto no tengo nada más que decir, pero antes de terminar quiero aclarar que en esta página nada va a cambiar. Cada vez que se utilice una palabra, una frase o una fotografía, sea cual sea el medio de comunicación, se seguirá citando la fuente. También de La Nueva España. Eso sí, dudo que eso vuelva a suceder; no por nada en especial, simplemente porque no están las cosas como para andar gastando un solo euro en un periódico que para rellenar una jodida página necesita aprovecharse del trabajo ajeno.

Un saludo a todos

Víctor

24 COMENTARIOS A ESTA ENTRADA

    Páginas: [1] 2 3 » Mostrar todos

  1. roberto dijo:

    q grande eres tio

  2. eduardo dijo:

    Victor, acabo de leer tu post sobre el plagio de LNE.

    Eres un crack, vaya elegancia escribiendo el artículo, cosa que no pueden decir desde “el periodico independiente”

    Sigue así, que me sigue encantando leerte.

    Eduardo

    PD: Cuando puedas escribe sobre Stanic, a mi me encantaba y desde que marcho del chelsea, yo como el periolisto ese de LNE, le perdí la pista y supongo que ha dejado el futbol :)

  3. roberto dijo:

    soy yo otra vez me gustaria q hablaras de NARCISO Y IORDANOY tu a tu royo siempre me dijo mi guela q no habia peor cosa q la envidia me entiendes no

  4. Andresín dijo:

    Te mando mi más sincero apoyo. Lo has hecho perfecto. Ojalá todos tuvieran tu elegancia.
    Olvida ya eso y sigue por la línea que lo estás haciendo. Esta pagina es de mis preferidas y seguirá siéndolo.

    Un saludo, fenómeno.

  5. javier dijo:

    Con dos cojones …

  6. alberto dijo:

    HAY CON DOS COJONES COMO EL CABALLO DE ESPATERO,….

    sigue asi y cuando te den respuesta aznolos saber,……

  7. Misioneski dijo:

    Impecable.

  8. marcos dijo:

    chapó macho sin más chapó o como se diga…

  9. Haxtur dijo:

    Típico de LNE. Aunque en realidad ya sabes que son especialistas en “dar pol culo” a todo lo que les huela a positivo Gijón/Sporting, eso si: bajo una apariencia de información independiente(?) para su edición de Gijón.

    Son míticos aquellos titulares del tipo CONTINUA LA OLA DE CRIMENES EN EL BARRIO DE LA ARENA, (despues de una trifulca en un bar), o en los malos tiempos del Sporting con: CLUB AVOCADO A LA DESAPARICIÓN, QUIEBRA ECONÓMICA Y DEPORTIVA, etc. Por no hablar de las fotos: que se llena El Molinón: un primer plano de una señora gorda con un gorro ridículo. Que diez mil echando sidra en Poniente: foto de 2 con la gran mangada, mexando una pared. Eso si: desde que el Sporting empezó a levantar cabeza, venga ponenos en portada fotos en colorines cada lunes pa vender periódicos…

    Ya he pillado un par de veces al “piriodista” Julio Puente, (publica lo mismo en LNE y en su blog), en copia/pega directo de datos de tu colega de ESPORTING. Le he afeado su conducta, pero ni si te ocurra postear algun comentario. Tienen una “censura previa” de puta madre y no dejan publicar nada que les “ofenda”.

    En fin, ya siento el rollo. Debo parecer un redactor de EL COMERCIO, (otro gran “piriodico” lleno de “pofesioales”), pero no: solo soy un gijonés y sportinguista que se da cuenta de algunas cosas a simple vista no tan evidentes.

  10. Haxtur dijo:

    Con tanto rollo no me di cuenta de darte mi enhorabuena por tu “peich”…

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