Entre Cuéllares y Maldonados, el verano trae al sportinguismo algunas noticias un tanto sorprendentes. La última no tiene nada que ver con fichajes, ni con la interminable reforma de El Molinón, sino con un ex jugador que ha decidido dar un giro radical a su carrera deportiva. Hablamos de Manolo, aquel bravo carrilero izquierdo que vistió la camiseta rojiblanca entre 1998 y 2000 y que, para sorpresa de muchos, acaba de ser presentado como entrenador del Ferrol, equipo en el que había militado en las últimas temporadas.
Las cosas han cambiado mucho durante los diez años que han transcurrido desde que debutara con el primer equipo del Sporting. Manolo, vecino de toda la vida del barrio de El Llano, había pasado hasta entonces por gran parte de las categorías inferiores de Mareo cuando en enero de 1998, con el descenso más que asumido por parte de cuerpo técnico y aficionados, Novoa le dio la oportunidad de debutar en Primera División. Probablemente, dada la situación de la entidad, no fue el estreno soñado; pero el ex jugador rojiblanco, de por entonces apenas 21 años, supo aprovechar su oportunidad. Su irrupción en medio de un deprimente Sporting terminó por convertirse en una de las pocas alegrías de aquella inefable campaña. Desde un primer momento, nuestro protagonista de hoy destacó sobre el césped de El Molinón por su constante entrega y su inagotable esfuerzo, dos valores que la parroquia rojiblanca supo reconocer de inmediato con un cántico que describe muy bien lo que significó: “queremos once Manolos”. Su etapa en el Sporting duraría dos temporadas más. En ese tiempo, las lesiones comenzaron a pasarle factura y en más de una ocasión tuvo que mantenerse alejado de la actividad; pero con todo y con eso, sus buenas actuaciones continuaron siendo una constante. Así, en el verano de 2000 el Celta presentó una oferta de 450 millones de pesetas para hacerse con sus servicios y los de Yago. Los responsables del conjunto sportinguista aceptaron la oferta y Manolo tuvo ante sí la posibilidad de demostrar nuevamente su valía en Primera División.
Su estreno con el conjunto celeste no pudo ser más prometedor. El día de su debut, cuando apenas llevaba siete minutos sobre el terreno de juego, el futbolista gijonés logró marcar el que terminaría siendo su único gol en la máxima categoría. Sin embargo, en la octava jornada de Liga, tras haber disputado siete de los ocho primeros encuentros, una inoportuna lesión le obligó a mantenerse alejado de los terrenos de juego durante toda la temporada y truncó su excelente progresión. Durante los años siguientes, Manolo iniciaría una larga ronda de cesiones que le llevó por equipos de media España con el objetivo de recuperar su mejor nivel. Primero fue Osasuna en la campaña 01-02, donde apenas tuvo ocasión de participar en tres enfrentamientos ligueros. Su siguiente parada sería un año después el Numancia, por entonces en Segunda División y con el que jugaría quince encuentros. Por último, en el mercado invernal del campeonato 03-04, se iría a préstamo al Tenerife, también de Segunda División y en el que disputaría catorce partidos.
En el verano de 2003, en medio de todo ese interminable periplo, su nombre llegó incluso a sonar como posible refuerzo para el Sporting, pero la secretaría técnica rojiblanca desechó su contratación. La entidad rojiblanca buscaba un futbolista zurdo para completar la plantilla y el Celta, aprovechando la negociación que estaban llevando a cabo ambos clubes para la cesión de Yago, intentó incluir al centrocampista gijonés en la operación. Finalmente, Eloy Olaya se decidiría por Álvaro, centrocampista del Compostela cuya participación en el equipo resultó testimonial durante los cerca de tres años que militó en él.
En la temporada 05-06, Manolo logró desvincularse por fin del Celta. Atrás dejaba cinco temporadas como jugador celeste que se resumen por desgracia en continuas lesiones, tres cesiones, y apenas veinte partidos de Liga disputados con el equipo. Desde entonces y hasta hace unos días, el ex jugador rojiblanco ha venido militando en el Racing de Ferrol. En todo este tiempo, el ex jugador rojiblanco ha conseguido la continuidad que hasta entonces se le había negado y ha logrado convertirse en uno de los jugadores favoritos de la afición gallega. Nadie dudaba que a sus 31 años aún le quedaba cuerda para rato cuando hace unas semanas, el mismo día en que conoció su nota final en el curso nacional de entrenadores que llevaba tiempo preparando y para sorpresa de muchos, la directiva ferrolana anunció que él sería el nuevo técnico del equipo. El ex centrocampista sportinguista reconoció entonces que su primera intención era continuar en activo un par de temporadas más, pero la oportunidad que le brindaba el club era demasiado buena como para desaprovecharla: “Todavía me siento futbolista, pero sé que hay trenes que no se pueden dejar escapar”, declaraba el jugador recientemente en la prensa. Por el momento, no podrá ejercer aún de forma oficial como técnico –es requisito imprescindible para ello el haber realizado seis meses de prácticas con algún equipo de fútbol base–, y será Gerardo Molina, manager general de la entidad, quien ponga el carnet mientras se arregla su situación.
Fuentes: Liga de Fútbol Profesional, La Voz de Galicia, La Nueva España





18 de julio de 2008 a las 11:30 am
Víctor, por favor enviame por e-mail la foto completa de arriba, es de la temporada 1997-98 y perdi el libro de La Nueva España donde estaba esa foto, POR FAVOR, QUE ES DE ESA TEMPORADA Y ME GUSTARÍA TENERLA, CONTESTA POR E-MAIL POR FAVOR…
GRACIAS
18 de julio de 2008 a las 8:00 pm
POR FAVOr, hace falta algo sobre ALFREDO MEGIDO, el gran y mítico Megido. Qué fue de él, sus goles, sus regates imposible, su caracter irascible…
16 de agosto de 2008 a las 11:05 am
Que gran futuro parecía tener Manolo, me encandiló en su campaña de debut como sportinguista. Saludos
21 de agosto de 2008 a las 4:27 pm
hablad del morito este k fue un fichaje bomba en su momento.saludos
26 de agosto de 2008 a las 8:50 pm
era muy bueno pero se lesiono de gravedad
2 de septiembre de 2008 a las 4:49 pm
¿La primera lesión de Manolo fue en Copa del Rey contra el Lealtad de Villaviciosa? Manolo era un buen jugador, todo pundonor y lucha. Como bien dices las lesiones truncaron su progresión (eso, y debutar en el SuperSporting 97/98). Al año siguiente vino Speedy Cristaldo, ¿no?
Recomendación: artículo sobre el mítico suplente de Ablanedo, Rodri. El de los 7 goles del Barça (y también su partidazo contra el Madrid, pobre chaval).
Suerte a Manolo en los banquillos.