Marko Perović: el salvador que vino del Este

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Marko Perović: el salvador que vino del Este

Nuestro protagonista de hoy es uno de tantos futbolistas que pasaron por el Sporting con más pena que gloria tras el descenso. Muchos aún le recordarán. Se llamaba Marko Perović, era yugoslavo, jugaba de centrocampista y su rendimiento durante el tiempo que militó en el club fue una mezcla entre intermitente y testimonial. No era mal jugador –algunos aficionados llegaron a calificarlo como ‘un lujo’ para la plantilla de aquella época–, pero el bajo estado de forma en el que llegó, la falta de confianza por parte de los entrenadores y su irregular aportación al equipo en los momentos clave terminaron por convertir su paso por Gijón en una mera anécdota.

Perović llegó al Sporting en diciembre de 1998, en una gestión de Germán Ojeda y Plácido Rodríguez que contó con el beneplácito de José Fernández. La nave rojiblanca comenzaba entonces a hacer sus primeras aguas en Segunda y sus dirigentes pensaron que su flamante fichaje, de 26 años, sería capaz de sacarla a flote. Según publicó El Comercio, su contratación se hizo sin atender a criterios específicamente futbolísticos y en base a varios informes que el difunto Bert Jacobs elaboró en su etapa como técnico rojiblanco. No resultó barata. Perović, que venía avalado por sus buenas actuaciones en el Cremonese italiano y el Vitesse holandés en las temporadas anteriores, firmó un contrato con una ficha anual que rondaba los 120 millones de pesetas, una cantidad insostenible para la nueva categoría y que más tarde ocasionaría varios quebraderos de cabeza en las oficinas de Mareo. Como muestra de ello basta decir que el centrocampista yugoslavo figuraba en la primera lista de acreedores hecha pública cuando comenzó el proceso concursal en el club, con una deuda cercana a los 60.000 euros.

Su etapa en el Sporting duró año y medio. En su primera temporada, Perović disputó la mayor parte de los partidos de la segunda vuelta –muchos de ellos saliendo desde el banquillo– y anotó cuatro goles; sin embargo, la baja condición física en la que llegó al club no le ayudó a la hora de tener un mayor protagonismo en el equipo y, salvo momentos puntuales, su rendimiento no estuvo en consonancia a lo que se esperaba de un futbolista de su calibre. En la segunda, su participación fue puramente testimonial. Doce partidos –once de ellos como suplente–, una expulsión y cero goles fueron sus números en un periodo en el que llenó más páginas de periódicos por una polémica en torno a su sueldo que por su aportación en el terreno de juego. Al futbolista rojiblanco no le hizo ninguna gracia que desde el club se filtrara a los medios de comunicación su ficha, y mantuvo entonces una importante discusión con sus dirigentes a través de la prensa, que finalmente quedó en agua de borrajas. De lo demás, nada más. Al terminar el campeonato, Perović abandonó Gijón para proseguir su carrera deportiva lejos de España y fichar por el Austria de Viena. Allí, su experiencia no resultó todo lo satisfactoria que cabría esperar y apenas doce meses después se vio obligado a hacer de nuevo las maletas.

Su siguiente destino sería el Rad Belgrado, para posteriormente regresar al fútbol italiano. Ancona y Nápoles, de Serie B; Grosseto y Pistoiese, de Serie C; y Castellana, de Serie D, fueron desde entonces y hasta la pasada temporada sus equipos. En todos esos años, la irregularidad y la falta de continuidad terminaron por convertirse en su principal seña de identidad; pero con todo y con eso, el centrocampista yugoslavo consiguió dar en mayor o menor medida muestra de su calidad siempre que se lo permitieron y dejó un buen sabor de boca en casi todos los clubes.

Y así llegamos al pasado verano, cuando después de amagar con colgar las botas, Perović, de 35 años, sorprendió a todos al enrolarse en las filas del Sant’Angelo, un conjunto que milita en lo que sería el equivalente a la Regional Preferente en España. El ex jugador del Sporting se había afincado junto a su familia en la localidad italiana de Cremone y estaba centrado en sacarse un título de entrenador homologado por la UEFA que llevaba varios meses preparando, cuando recibió la llamada del club para intentar contratarle. Al principio dudó, pero la insistencia de un ex compañero suyo del Cremonose para que continuara en activo terminó por convencerle. En su nuevo club las cosas siguieron lo escrito en las últimas temporadas en lo que a rendimiento se refiere. Por lo que dicen, la edad no perdona y su aportación al equipo resultó más bien discreta, con muchos altibajos. De momento, su renovación de cara al próximo año está casi descartada por ambas partes. Puede que haya llegado la hora de su adiós definitivo. El título de entrenador ya lo tiene. Los banquillos le están esperando.

Fuentes: El Comercio, Liga de Fútbol Profesional, Futbolplus.com

6 COMENTARIOS A ESTA ENTRADA

  1. Pablo GPablo G dijo:

    Otro de la extensa lista de fichajes fiascos. Saludos

  2. Dani GadañaDani Gadaña dijo:

    perovic!…jojojojo

    un saludo compañeru

  3. SergioSergio dijo:

    Ilustre compañero ¡¡¡¡¡ENHORABUENA POR EL ASCENSO DE TU EQUIPO A PRIMERA DIVISIÓN!!!!! Me alegro, lo luchásteis y lo habéis conseguido.

  4. AndrésAndrés dijo:

    A primera!! Este año si!!

  5. Julian RossJulian Ross dijo:

    Buenas, como va eso?

    Enhorabuena por el ascenso… la verdad es que me meto bastante a leer las historias que dejas, asi que he decidido añadirte a mis links, espero que hagas lo mismo con el mío.

    Un saludo, Julian Ross

  6. BarbelBarbel dijo:

    Creo recordar que Perovic le marcó dos goles al Compostela saliendo desde el banquillo. ¿Alguien lo confirma? Creo que el resultado final fue 3-1. Menudo trotamundos.

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