Andaba el Sporting buscando un sucesor para Quini cuando apareció nuestro protagonista de hoy. Corría el verano de 1980. Los rectores del club, después de rastrear el mercado, decidieron que el elegido para cubrir el enorme hueco dejado por el ‘Brujo’ fuera el portugués Fernando Gomes, un delantero del Oporto con bastante prestigio que venía de proclamarse máximo goleador en la liga de su país durante tres temporadas consecutivas. Sobre el papel parecía, sin duda, una de las mejores opciones posibles para apuntalar la plantilla tras la marcha de su principal referencia. Así que Vega-Arango y compañía tiraron de cartera, aprovecharon cuarenta de los 82 millones que había dejado el Barcelona en las arcas de Mareo y se lo trajeron para Gijón. Por desgracia, a la hora de la verdad, nada saldría según lo previsto.
Una herencia comprometedora
Algunos le recordarán hoy por lo que pudo haber sido y no fue; otros, por lo que fue después de haberse ido. Y eso que su debut no pudo ser más esperanzador. Gomes, que antes de fichar por el Sporting llegó a declarar que marcar un gol era como tener un orgasmo, se estrenó con la camiseta rojiblanca metiéndole cinco al Oviedo. Hablamos de goles, claro. No era más que un partido amistoso, pero aquel inicio, como no podía ser menos, llenó de ilusión a una parroquia de El Molinón que creyó haber encontrado en él al sustituto perfecto del insustituible Quini. Así, Gomes heredó el puesto en la delantera del mito, el número nueve del mito, las asistencias de Ferrero para el mito. Hasta que la sombra del mito y una lesión mal curada terminaron por borrarlo del mapa casi por completo.
Su situación en el equipo comenzó muy pronto a complicarse, mucho antes de lo que nadie habría imaginado. Gomes, un chaval de 23 años que venía precedido de cierta fama de falta de profesionalidad –se decía que tenía facilidad para los juegos nocturnos y de faldas y que no era difícil encontrárselo fumando en las concentraciones, entre otras cosas–, comenzó a sentir unas molestias en el talón de aquiles cuando solamente llevaba disputados cuatro partidos de Liga que terminaron por dejarle en el dique seco lo que restaba de temporada. Mientras los servicios médicos del Sporting buscaban el origen de la dolencia sin hallar respuesta al tiempo que le exigían una recuperación imposible, el jugador seguía quejándose y no paraba de repetir una y otra vez su famoso “non podo” cada vez que alguien desde el club le presionaba para que regresara a los terrenos de juego. La frase se convirtió entonces en el sambenito particular del delantero portugués, que tuvo que aguantar todo tipo de comentarios y burlas por parte de algunos medios de comunicación y aficionados mientras se solucionaba el culebrón. Ante lo absurdo de la situación, Gomes pidió ser tratado por su médico de siempre en el Oporto, pero Vega-Arango y el doctor González Vázquez le exigieron no salir de Gijón e iniciaron junto al jugador un surrealista peregrinaje en busca del milagro que les llevó a pasar incluso por un curandero gallego. Finalmente, alguien desde Mareo cedió en su posición y permitió a Gomes ser operado por un reconocido traumatólogo alemán, quien, con el médico del Sporting como testigo, detectó por fin su lesión.
Ya en su segundo año la situación mejoró. Aunque las lesiones siguieron trayéndole por la calle de la amargura, Gomes se recuperó por fin de su problema en el talón, y pudo participar en 23 partidos de Liga. Algunos de sus once goles resultaron claves para la salvación de un Sporting que se pasó buena parte de la competición al filo de la navaja; pero aún así, Novoa, entonces entrenador rojiblanco, lo condenó al ostracismo en momentos clave de la temporada, como la final de la Copa del Rey frente al Real Madrid. Tocado y hundido ante la falta de continuidad, Gomes solicitó a Vega-Arango al llegar el verano ser traspasado al Oporto. El presidente aceptó. Probablemente, al ver el rendimiento que dio el jugador en los años posteriores, terminaría arrepintiéndose.
A su regreso a Portugal, Gomes viviría la que es sin duda la etapa más brillante de su carrera deportiva. Entre 1982 y 1989 el ex delantero rojiblanco ganó tres Ligas, dos Copas, una Copa de Europa, una Intercontinental, una Supercopa de Europa y tres premios al máximo goleador del campeonato portugués; además de dos Botas de Oro en 1983 y en 1985 con 36 y 39 goles respectivamente. Años más tarde, su mala relación con el presidente del club, Pinto da Costa, le llevaría a cambiar de aires y fichar por el Sporting de Lisboa, principal rival del Oporto y donde se retiraría dos temporadas después sin ningún nuevo título en su palmarés, pero con otro buen puñado de goles a sus espaldas. En total, 318 tantos en 405 partidos fueron su impresionante balance en la liga lusa.
Ciriaco Cano, quien compartió vestuario con Gomes durante los dos años que militó en el Sporting, califica al ex futbolista portugués como “el mejor extranjero que pasó por Gijón”: «El problema que tuvo Gomes fue la lesión y que no era muy sacrificado. No le gustaba entrenar ni sufrir con los tratamientos, pero futbolísticamente era una maravilla. Era un futbolista muy inteligente. Yo siempre le buscaba porque hacía unas paredes perfectas», declaraba recientemente el ex técnico rojiblanco a La Nueva España.
Lejos del fútbol
Desde su retirada, y salvo un breve periodo en el que colaboró con el famoso intermediario José Veiga en la representación de jugadores, Gomes ha estado prácticamente desvinculado del fútbol. El ex delantero sportinguista se dedica ahora al mundo empresarial y milita sus apariciones en los medios de comunicación a una breve columna que mantiene desde hace varios años en el diario deportivo Record. A partir de ahí su hermetismo es tal que a día de hoy poca gente sabe a ciencia cierta qué tipo de negocios dirige. Unos dicen que tiene un par de restaurantes en Vila Nova; otros, que es propietario de una agencia inmobiliaria; los de más allá, que es dueño de varios hoteles. Lo único que parece seguro de todo esto es que desde ese segundo plano en el que se ha situado, Gomes no pierde detalle del día a día de su Oporto; tanto, que varios de sus seguidores le han propuesto en repetidas ocasiones que se presente a las elecciones presidenciales del club. Se ve que hay cosas que no cambian, porque por el momento su respuesta ante tal petición es la misma que daba hace más de veinte años cuando los médicos del Sporting le exigían una recuperación imposible: “non podo”.
GOLES DE FERNANDO GOMES EN EL SPORTING
Fuentes: El libro del Sporting, Un siglo del Sporting, La Nueva España, Fêcêpê: Orgulho e Glória, Estadiodragao.com, BiBó PoRtO, BlogPortista, Portistas de Bancada
Por cierto, el otro día, navegando por Internet, me encontré una web que me asombró por su originalidad. La página en cuestión se llama ‘Yo jugué en el Celta’ y habla sobre la trayectoria de distintos ex jugadores célticos antes y después de pasar por el equipo vigués. “Lástima” –pensé lleno de envidia en aquel momento–, “¿por qué no se me habrá ocurrido a mí antes?”. Un rato después me di cuenta de que, efectivamente, sí se me había ocurrido a mí antes. Felicidades por el buen gusto y de nada, gallego.






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4 de junio de 2008 a las 1:10 pm
Uno de los que no podia faltar en esta pagina, el gran Gomes
Por cierto, el postdata genial, que la gente sepa lo que hay
Un saludo
4 de junio de 2008 a las 9:56 pm
Primero, gracias por atender la peticion.
Segundo, no se si seria el mejor extranjero que pasó por Gijón, hubo un tal Enzo Ferrero que era de otra galaxia, pero la calidad que tenia era tanta que muchos jugadores de aquel equipo p.ej. el bueno de Abel, eran incapaces de entender su futbol.
Sus numeros posteriores, aunque sean el la liga portuguesa, demuestran lo que tuvimos y no aprovechamos … menos la manita al Oviedo.
5 de junio de 2008 a las 7:58 pm
Después de Ferrero, para mi el mejor extranjero fue Lediakhov, espero que algún día salga aquí.
6 de junio de 2008 a las 6:51 pm
Excelente texto de homenagem ao Gomes!
Um excelente jogador e um ícone do meu FC PORTO.
Continua com o bom trabalho!
Abraço
El Pibe
6 de junio de 2008 a las 8:01 pm
Una pena que no alcanzase en Gijón el nivel que tuvo en el Oporto. Saludos
7 de junio de 2008 a las 3:47 pm
El mítico “non podo” sigue siendo objeto de bromas entre sus ex-compañeros de vestuario jajaja
Gran web.
Saludos
11 de junio de 2008 a las 4:28 pm
Un integrante mas de la maldición del sustituto de Quini. La verdad es que han sido unos cuantos, me vienen a la cabeza (Gomes, Savic, Cunningham; Rinaldi, Flores… estos dos ya son de la segunda epoca de Quini)
12 de junio de 2008 a las 10:48 pm
coincido col otru: ferrero y lediakhov los meyores estranxeros del sporting. También destacaría a otros bonos xugadores foriatos como Rezza, Cherichev o Iordanov pero como ferrero y lediakhov NINGUNU.
15 de junio de 2008 a las 11:51 am
no habra imagenes de esos 5 goles al oviedo ? seria genial poder verlos.
un saludo y me uno a la peticion de un articulo sobre el principe Igor Lediakhov
26 de agosto de 2008 a las 1:30 pm
pa mi los mejores extranjeros fueron ferrero y luhovy, y me parece q lediakhov estaria con bilic en 3ª posicion