Julio Salinas: el último cazagoles de El Molinón

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Julio Salinas: el último cazagoles de El Molinón

La noche del 22 de diciembre de 1996 no fue una noche cualquiera para los aficionados del Sporting. Aquel día, en el encuentro que enfrentaba al conjunto gijonés con el Deportivo de La Coruña, el irrepetible Julio Salinas vestía por última vez la camiseta rojiblanca. Lo hacía entre los gritos de “Salinas bota de oro” y “nosotros te queremos, Salinas quédate” de una grada de El Molinón que se resignaba a perder a su ídolo y que aprovechó los noventa minutos para rendirle su particular homenaje de despedida. El partido terminó con empate a uno en el marcador. Sobra decir quién fue el autor del gol sportinguista.

El ídolo de la afición

Cuando llegó no necesitaba presentación; hoy tampoco. Salinas, uno de los delanteros más laureados en la historia del fútbol español, se plantó en Gijón a pocos días del comienzo del campeonato liguero 95-96. Costó cuarenta millones de pesetas y venía con la difícil misión de sustituir a Pier –quien acababa de dejar al Sporting huérfano de delanteros después de su espantá rumbo al Betis– después de que no cristalizaran varias de las negociaciones que la secretaría técnica rojiblanca había llevado a cabo durante todo el verano. Su palmarés no dejaba lugar a dudas, y aun con todo y con eso un sector de la afición se mostró un tanto desconfiado cuando se anunció su fichaje. Sus 33 años parecían pesar demasiado y muchos estaban convencidos de que llegaba de vuelta de todo, pero muy pronto Julio les demostró que se equivocaban. Sólo necesitó 44 minutos: los 44 minutos que jugó el día de su debut frente al Albacete. En ese tiempo, el recién llegado tuvo tiempo de anotar un gol, dar una asistencia e incluso de lesionarse. Al acabar el partido ya nadie de acordaba de Pier.

Tras aquella actuación y durante un año y medio, Salinas se convirtió junto a Igor Lediakhov en el principal referente ofensivo del Sporting, y fue ganándose a base de oficio y entrega el cariño de los seguidores rojiblancos. En su primera temporada logró ser el segundo máximo goleador nacional con 18 goles –solamente superado por Raúl–, lo que le valió la llamada de Javier Clemente para formar parte de la selección española en la Eurocopa de Inglaterra de 1996. En la segunda, su rendimiento estaba siguiendo una línea similar a la anterior, cuando en diciembre comenzaron a sonar rumores de que podía tener una oferta de algún equipo extranjero que le ofrecía un retiro dorado. Todo el mundo hablaba de México como posible destino, aunque la realidad era bien distinta: el ofrecimiento que tenía encima de la mesa era del Yokohama Marinos japonés. Salinas se plantó entonces en el despacho de José Fernández –por entonces presidente del club– y le trasladó la propuesta. El máximo mandatario rojiblanco dejó la decisión de su salida en manos de Benito Floro, quien no dudó en abrirle la puerta de salida, ya que tenía en la recámara a un delantero llamado Luna que era mucho más joven, mucho más decisivo y que daría un rendimiento mucho mejor que el del veterano futbolista vasco. El ‘sucesor’ costó un buen puñado de millones y en tres años en el Sporting metió siete goles, uno más de los que llevaba Salinas en media temporada antes de irse.

Mientras Luna empezaba a dar muestras de que su fichaje se convertiría en un rotundo fracaso, Salinas iniciaba su etapa en el fútbol japonés; una experiencia enriquecedora en todos los aspectos y que duró menos de lo que cabría esperar. Durante dos años el delantero bilbaíno siguió coleccionando goles hasta que en enero de 1999 le entró la morriña y decidió regresar a España. Para entonces, en el Sporting ya nada era lo mismo. El descenso que tanto había merodeado por las inmediaciones de Mareo se había hecho realidad unos meses antes y comenzaba una de las etapas más tristes en la historia del club. Algunos diarios asturianos especularon por aquella época con la posibilidad de que Salinas regresara a Gijón con vistas a reforzar el equipo de cara a la segunda vuelta, pero Julio se encargó muy pronto de desmentir esa posibilidad. Agarrándose al refranero español, el ariete vasco dijo que segundas partes nunca fueron buenas y decidió enrolarse en las filas del Alavés, un equipo que le garantizaba minutos en Primera División y donde estaría mucho más cerca de los suyos. Allí permaneció año y medio hasta que en junio de 2000, con casi 38 años y después de haber anotado otro buen puñado de goles, decidió colgar las botas.

Un pluriempleado de lujo

Desde entonces, su trayectoria es más o menos conocida por todos. Tras varios años matando el gusanillo con la selección española de fútbol playa, Salinas ha seguido totalmente vinculado al mundo del balón, especialmente a través de los medios de comunicación. El ex delantero sportinguista ha sido comentarista en varias televisiones, radios y diarios y colabora actualmente con LaSexta y Mundo Deportivo, mientras espera ofertas para estrenar el título nacional de entrenador que se sacó hace un par de temporadas. Además, Salinas es propietario de un negocio hostelero en Bilbao, promotor de la casa de apuestas 10a1.com e imparte conferencias a directivos de empresa a través de StarDreams, un proyecto del gijonés Fernando Tonda que pretende transmitir al mundo de los negocios los valores del deporte mediante las vivencias de varios ex deportistas y que preside en la actualidad Antonio Maceda, otro viejo conocido de la parroquia rojiblanca.

Y eso que algunos decían que solamente sabía meter goles.

Fuentes: Liga de Fútbol Profesional, Wikipedia

5 COMENTARIOS A ESTA ENTRADA

  1. Dani GadañaDani Gadaña dijo:

    Fae poco que descubrí esti blog pero ya leí toles entraes; nunca había comentao ná pero aprovecho ahora que rememores al gran Julito Salinas pa decite que ye muy grande lo que tas faciendo con esti blog hermano,muy grande…madre mía vaya trabayu…pero bueno di tú que por un equipu como el sporting paga la pena,amás seguro que mucha xente te felicita por esti trabayu,yo el primeru.
    No se si te acordaras de Dusan Savic,serbiu que nun llego a una temporada lo que tuvo en Xixón y que llegó previa mediación de Santiago Carrillo.Era guapo un artículo sobre el.
    Nada más,un saludu y que sigas con esto muchu tiempu.

    p.d:igual te venía bien publicitar más esti blog,porque la verdad ye que merez mucho la pena tolo escrito hasta ahora ( y lo que vendrá también)

  2. Uno de tantosUno de tantos dijo:

    Grande Julitooooo!!

    Yo es que cada vez que le veo o escucho su nombre no puedo olvidar el gol que falló contra Italia en el Mundial del EEUU. Si es que lo veía dentroooo!!

    Lo que no puede cuestionarse, dejando aparte sus dudosas condiciones técnicas, que era un gran delantero, el oportunismo hecho jugador.

    Como siempre interesante artículo.

  3. Pablo GPablo G dijo:

    Aun me acuerdo de los canticos: Salinas, bota de oro

  4. siniestrosiniestro dijo:

    TE QUEREMOS,JULITO BOTA DE PLOMO,SALINAS,BOTA DE PLOMO

  5. EstojaEstoja dijo:

    Grandísimo don Julio Salinas. Gracias por recordarlo. Mi jugador preferido. Yo siempre he sido del Depor y……..del equipo en que estuviese Salinas. Por eso le guardo un cariño especial al Sporting: porque Salinas jugó allí y porque la gente de Gijón supo comprenderle. Nunca olvidaré la noche en que anunciaron en la radio que Julio dejaba España para irse a Japón. A mis 17 años lloré como un desgraciado.

    Por otra parte, enhorabuena por el blog, me parece magnífico.

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