Aquel hombre camina muy lentamente ayudado por un bastón. Se mueve con dificultad y apenas puede hablar. Solamente tiene 38 años, y una enfermedad le ha destrozado la vida. Ahora, mientras trata poco a poco de recuperarse, ha vuelto a vivir con su madre. Ese hombre era futbolista hasta hace muy poco tiempo, y jugó en el Sporting.
Valtemir Teles de Souza, centrocampista brasileño llegado a Gijón en el mercado invernal de la temporada 97/98, se recupera en la actualidad de una meningitis (inflamación de las membranas que recubren y protegen el sistema nervioso central) que le dejó secuelas y acabó con su carrera deportiva. Valtemar, hermano mayor del jugador, contó recientemente a algunos medios de comunicación brasileños el drama vivido por la familia del ex jugador rojiblanco.
Un golpe del destino
Souza contrajo su enfermedad en 2005, justo antes de debutar en la Serie A2 con Sao Bento. “Fue en Sorocaba donde se le pegó el virus”, afirma Valtemar. “Él estaba entrenando con su nuevo equipo y sintió náuseas y dolor en la espalda. El entrenador comenzó a preguntarle qué le pasaba”. Tras eso, el centrocampista consiguió un descanso por parte del club y planeaba salir de Sorocaba para Salvador para pasar unos días con su familia, aunque previamente decidió hacer una visita a un amigo de la infancia en São Paulo. Allí, cuenta el hermano, los síntomas de la meningitis avanzaron con desmayos y delirios de fiebre. Su amigo lo ingresó en una clínica en São Paulo y una serie de exámenes, según la familia, constató la enfermedad el día 20 de marzo de 2005. Cuatro días después, ya en el inicio de abril, el médico le dio el alta. La recomendación del doctor fue que Souza pasara 30 días de reposo y antes de que pudiera retomar sus actividades profesionales. Souza decidió entonces junto a su por entonces mujer y sus tres hijos regresar a Piritiba, su ciudad natal, y en donde viven sus padres. Apenas pudo estar 24 horas. Llegó el día 10 de abril y al día siguiente su situación empeoró considerable, siendo llevado finalmente para Salvador e ingresado en el Hospital Couto Maia. Allí pasó 69 internado, durante 22 de los cuales se alimentó solamente por sonda. “Souza entró dos veces en coma durante este periodo. Los médicos decían por entonces que apenar tenía un 2% de posibilidades de sobrevivir”, cuenta Valtemar.
Un neurólogo americano fue contratado para tratar los problemas de Souza, que estaba próximo a la muerte. Franklin Baxter Morgan pasó a cuidar al jugador, en Salvador-BA. “La familia se desesperaba. Yo llegué a pensar en dimitir en mi trabajo para dedicarme a él”, afirma su hermano.
Con enorme sacrificio logró salir poco a poco adelante. Durante su tratamiento, Souza llegó a pesar 110 kg y fue irreconocible, según palabras de su hermano. Fueron gastos de cerca de 80.000 euros en cirugía, remedios y médicos. “Para poder afrontarlos tuvo que vender todo lo que tenía. Vendió una tienda de ropa, dos coches, una casa de playa que tenía en Salvador, cerca de cincuenta cabezas de ganado y un taxi que tenía alquilado. Todo lo que consiguió jugando al fútbol lo perdió. Pero o gastaba los 80.000 euros o moría”. Su desembolso fue tan alto que hoy ya no puede permitirse un plan médico privado. Necesitó recurrir a la sanidad pública para continuar su tratamiento. Para colmo de males su mujer no aceptó su enfermedad y terminó abandonándole, por lo que tuvo que volver a vivir en casa de su madre. Ahora, con 82 kg y volviendo a su peso ideal, el ex jugador habla con dificultad, para lo que ha precisado de la ayuda de un foniatra. Además, está haciendo fisioterapia para mejorar la movilidad de su cuerpo.
Trayectoria profesional
Souza militó en multitud de equipos a lo largo de su carrera profesional. Comenzó jugando en el Galícia-BA, en 1990. Posteriormente fue contratado por Bahia-BA en el 93, equipo con el que proclamó campeón del Estado. Más tarde fichó por Botafogo FR, alcanzando el título brasileño y el Trofeo Teresa Herrera en España. Precisamente en ese torneo despertó el interés de varios empresarios del fútbol, que consiguieron colocarlo en el Sporting en el mercado invernal. Su rendimiento en el conjunto asturiano fue correcto, aunque por debajo de las expectativas que desde el club se habían depositado en él. Participó en veinte partidos a lo largo de la segunda vuelta, y fue titular en 17 de ellos. Al término de la campaña, y con el equipo salvado del descenso por última vez, la secretaría técnica decidió prescindir de sus servicios y retornó a Brasil para jugar en Bahia-BA, Vitória-BA, Rio Branco de Americana, América de São José do Rio Preto, Ceará-CE, Botafogo-SP, Portuguesa, Vila Nova-GO, Sampaio Corrêa-MA, Ipatinga-MG y São Bento.
Como anécdota de la última etapa de su carrera deportiva cabe destacar un incidente que protagonizó cuando jugaba en Botafogo-SP. Como protesta por los tres meses de salario que se le adeudaban, Souza destrozó con un taco de billar parte de la sala de trofeos del club. La escena, cuentan los medios de comunicación brasileños, fue la siguiente: el ex jugador rojiblanco esperaba en los pasillos de la sede del equipo una resolución rápida sobre el problema salarial que afectaba a la plantilla y amenazó quebrar la sala de trofeos si no era atendido por la directiva. “Voy a romperlo todo”, dijo, según testigos. “Entonces rómpelo”, oyó Souza de un operario del club, tal y como recoge la denuncia registrada tras el suceso. Con un taco de billar en las manos, el brasileño avanzó hacia la sala de trofeos. Quebró uno de los vidrios de la sala y lanzó al suelo un trofeo, un fax, una máquina de escribir y varios vasos. El jugador fue sujetado por varios compañeros, que también se encontraban esperando para recibir los salarios. La directiva llamó a la Policía Militar. “Fue un acto de vandalismo, que no se justifica”, dijo en la época el gerente del club, Rodrigues Gallo.
Aparte de su trayectoria futbolística, Souza había hecho antes de su enfermedad sus pinitos en el mundo de la política. El ex jugador llegó a ser candidato a concejal en la ciudad de Piritiba en 2004, por el PFL (Partido de Frente Liberal) bajo el lema ‘Trabajo, competencia y paz’. La idea de presentarse a las elecciones le vino después de dejar a Botafogo en la final de Serie A2. Souza obtuvo 194 votos y por poco no logró asumir una silla en la cámara de concejales de la ciudad baiana. “No fue elegido por 35 votos”, afirma su hermano Valtemar.
Perspectivas de futuro
El objetivo de Souza después de vencer a la muerte es conseguir un trabajo, sin perder de vista su pasión por el balón. Recientemente su hermano intentó inscribirle en el Instituto Nacional del Seguro Social (INSS) en busca de un empleo público, pero le fue imposible obtenerlo. Ahora, fuera de todo peligro, comienza a ver la luz al final del túnel. “Gracias a Dios, mi hermano no corre riesgo de muerte y ya comienza a decir que le gustaría volver a jugar a fútbol, algo que es casi imposible”, comenta Valtemar. Probablemente no vuelva a vestirse de corto, pero Souza ya ha ganado el partido más importante de su vida.
Fuentes: A Tarde, A Cidade, Liga de Fútbol Profesional





3 de febrero de 2008 a las 12:01 pm
Increible historia. No me disgustaba este jugador y hace poco pensé que sería de él. Gracias por estas historias. Saludos sportinguistas
25 de julio de 2008 a las 8:40 pm
A mí me parecía bastante malo, no obstante, me merece todo el cariño y el respeto como cualquiera que haya defendido los colores del Sporting, ojalá algún día la vida le devuelva todo lo que le ha quitado
30 de julio de 2008 a las 5:16 pm
Este chico estuvo comiendo en mi casa, pues mi madre se crió en Brasil y cuando vino a Gijón fuímos a verle y le invitamos a comer a casa comida típica de su país, aceptó encantado y pasamos una buena jornada, la impresión que nos dejó como persona fue excelente. Como jugador realizó buenas actuaciones, recuerdo por ejemplo un partido ante el Tenerife en El Molinón en el que cuajó un excelente partido. Ánimos para Souza desde aqui.
14 de enero de 2010 a las 2:53 am
Pues a mí personalmente me gustaba este jugador,rompía el juego y canalizaba lo que podía,tampoco era pa tirar voladores,pero de aquella era lo que había, era un mauro silva pero a lo malo,jeje. Es una pena que haya acabado como acabó.
25 de junio de 2011 a las 4:55 pm
crescemos juntos, jogamos muitas peladas nos campinhos de Piritiba,era um garoto muito humilde ,fiquei contente quando vi o seu sucesso, conquistou sem pisar em ninguém ,fiquei triste ao saber da doença força sousa você vencerá,quando for a Piritiba irei visita-lo.